He tenido una relación de 5 años; al segundo año me mudé con mi novio a casa de sus papás, conviví con ellos por casi cuatro años, y debo decir que fui afortunado. Rápidamente, me gané su cariño y ellos el mío, me decían que me consideraban como un hijo y en efecto recibía el mismo trato que mis cuñados, inclusive, a veces me trataban mejor que a ellos. 
Con el que fuese mi suegro, desarrollé una relación especial, él valoraba bastante mi opinión y me consultaba cuando tenía alguna duda sobre cualquier tema, debido a eso, en varias ocasiones, lo acompañé a realizar trámites o encargos. En una oportunidad, lo acompañé para que realice algunos trámites en el banco, esperamos un momento y cuando la chica de plataforma nos atiende, él me presenta como su “sobrino”. 
Yo ya sabía que él era reservado con extraños respecto a la homosexualidad de su hijo, por eso podía entender que le costaba aceptarlo públicamente, pero por más que lo entienda y le tenga mucho afecto no podía permitir que me invisibilize; en ese momento, lo interrumpí y me presenté como su yerno.
Obviamente se incomodó, pero rápidamente seguimos con el trámite y pasó la situación. Más tarde, en casa supe que le comentó a su esposa lo sucedido y ella se burlaba de él diciéndole: “Bien hecho, eso te pasa por negar al muchacho, ¿qué es eso de sobrino?”. Después de ese día, en cualquier situación, frente a extraños ya me daba mi lugar y me presentaba como su yerno.
Si a alguien le cuesta aceptarme tal y como soy, qué pena. Por más afecto que le pueda tener o incomodidad que le pueda generar, primero está mi dignidad como ser humano.