Estuve caminando por Miraflores junto a mi enamorado cuando de un auto bajaron un grupo de amigos y uno de ellos nos empezó a gritar "sau", y cuando ya estábamos por acabar la cuadra sus amigos le llamaron la atención. Sin embargo, al seguir caminando volvió a gritar agresivamente. Que nos griten "sau" de una manera violenta y asumiéndose como mejores, nos generó impotencia; lo asumimos como un insulto.