Quise ingresar a una discoteca (Siomama) en la avenida Dolores, sin encontrarme en estado etílico, para divertirme como cualquier ciudadana. Se me negó el ingreso, aludiendo falsos argumentos. Ante ello, pedí una constancia policial en la comisaria del sector y denuncié el hecho ante INDECOPI. No me dejaban entrar, porque soy una mujer trans.