Cuando estaba en un curso de formación de docentes, tuvimos un momento para contar historias personales que nos afectaron. En un primer momento, yo conté algo irrelevante, pero en verdad quería contarles a mis amigos que soy gay, pero tenía miedo. Felizmente, tuve la oportunidad de volver a intervenir, y les dije a todos, a los 60, que era gay y que tenía VIH; me puse muy triste, porque tenía muchos miedos. Todos los presentes, al terminar, se levantaron y me abrazaron, me dieron mucho cariño, incluso mis amigos varones. Fue liberador.

(Foto referencial)