En una reunión familiar, mi padre se sentó al frente mío y delante de todos con lágrimas y dijo sentirse orgulloso de mí, ¡porque estaba logrando alcanzar lo que significaba ser un Hombre; y que él me veía así y así me quería ver y feliz! Nos abrazamos fuerte. Por fin, sentía una liberación. Desde entonces, somos realmente amigos.