Supongo que una de las cosas que me sigue doliendo e incomodando de mi identidad sexual es que mis papás pretenden que no existe, es decir, por lo que tengo que salir del clóset cada cierto tiempo. Sin embargo, en los últimos 4 años, he aprendido a estar orgullosa de quién soy y a sentirme cómoda en mi propia piel no solo con respecto a mi sexualidad, sino con respecto a mi persona en general. Creo que he dejado de pensar tanto en lo que se supone que debería querer según todos los parámetros hegemónicos y he comenzado a pensar qué es lo que realmente me gustaría a mí y no a lxs demás. Una de las cosas en las que quiero estar involucrada es en transformar el país en el que vivimos en un lugar en donde cualquiera pueda sentirse libre e igual a los demás.