Gabo Flores
27 años, hombre cisgénero gay

Mejía

 
 
 

“Por orden de la dirección de mi colegio, me llevaron al psicólogo a los 14 años, por descubrirme con un arete; para que vea mi caso, algo así como para un `despistaje de homosexualidad´, y mi familia apoyaba eso. Como resultado, dejé de confiar en mi familia, lo que me ocasionó muchos problemas emocionales y metidas de pata posteriores. Sin tener a quién recurrir, solo me echaba la culpa a mí mismo y, claro, le tenía pavor a mostrar o dar indicios de mi sexualidad por mucho tiempo“.