Por orden de la dirección de mi colegio, me llevaron al psicólogo a los 14 años por descubrirme con un arete, para que vea mi caso, algo así como para un "despistaje de homosexualidad" y mi familia apoyaba eso. Como resultado, dejé de confiar en mi familia, lo que me ocasionó muchos problemas emocionales y metidas de pata posteriores. Sin tener a quien recurrir solo me echaba la culpa a mí mismo y, claro, le tenía pavor a mostrar o dar indicios de mi sexualidad por mucho tiempo.