En el cumpleaños de mi padre, mientras yo estaba en mi habitación con mi pareja, un tío se refirió a los homosexuales como antinaturales y perversos. Yo era una persona retraída, tímida y aun no visible como homosexual. Por la violencia naturalizada y ejercida durante toda mi vida, guarde silencio. La impotencia y dolor de no poder reconocerme ante mis seres más cercanos me parece un trato inhumano. Desde ese momento, entendí que ocultándome iba a empeorar mi vida emocional ,afectiva y social. Decidí emprender una batalla desde el feminismo por mi dignidad y la de muchxs compañerxs reconociéndome como maric@n serran@ y hacerle frente a esos sistemas de dominación fascistas.