Era un día de semana; estaba sola por Miraflores. Pasé por el Vale y pensé: ¿Por qué no un trago? Ingresé; estuve unas dos horas a lo mucho. Al salir, en la esquina de esta misma cuadra, vi a un par de hombres cisgénero gritando y empujando a un chico: "MACHONA DE MIERDA","ENFERMA, TÚ NO ERES HOMBRE, ERES MUJER CONCHATUMADRE". Al instante; uno de ellos, de un golpe, lo tumbó al suelo, mientras que el otro se reía: "AHORA DEFIÉNDETE PUES, ¿QUIERES SER HOMBRE? PELEA PUES, CARAJO". Por un momento, pensé que era él; por un momento, pensé que estaban golpeando a la persona que tanto amé. El miedo que dentro de mí ha estado oculto todo el tiempo cada vez que él salía a la calle, como Sebastián, salió a la luz y comencé a correr llena de rabia a ayudarle. Me fui con el hombre que le había golpeado y lo empujé con toda mi fuerza: "¿QUÉ MIERDA TIENES HUEVÓN?". Volteé a ver al que pensé que era mi novio y tenía sangre en el labio, estaba llorando, nervioso, sin saber qué hacer; seguía tirado en el piso.

"AH...ES TU NOVIA, VIENE SU NOVIA A DEFENDERLA, LESBIANAS DE MIERDA, QUÉ CHUCHA ME TOCAS". Sabía que de ahí no saldría airosa, pero no me iba a ocultar y esto fue lo que pensé: "Es hombre; yo soy la lesbiana; él es hombre". De inmediato, pude ver el odio en sus ojos, se acercó a golpearme. De hecho, lo hizo varias veces; me golpeó sin parar mientras gritaba lo enfermos que estábamos los dos: "DEBERÍAN MATARLOS A TODOS". Me defendí como pude y cuanto pude hasta que, en una, caí también a la vereda. A pocos metros, de donde yo estaba, el chico por el que fui seguía llorando y le preguntaba al amigo del imbécil que me golpeó que por qué no me ayudaba, que qué le habíamos hecho mientras que este lo sujetaba y se reía en su cara.

En ese momento, pensé que ya no la contaría.

En ese momento, sentí miedo.

En ese momento, las lágrimas comenzaron a salir efusivamente.

En ese momento, yo solo tenía a una persona en mi cabeza.