Mi hermano me decía machona por jugar futbol. Mi mamá me decía que no se visibilice, es decir, que yo debía ocultar quien soy frente a los vecinos por ejemplo. Sí me han agredido psicológicamente: me decían que es pecado, y en mi trabajo he escuchado lo que dicen de esas personas (LGTB). No me da ganas de decir quién soy por temor y desconfianza.