En el colegio, había una chica que me gustaba; estábamos como afanando, éramos cariñosas en clases. Un día una profesora dijo que esperaba que no esté pasando nada, porque de ser así sería cosa de diablo. Mis compañeros hombres me decían: "Machona, ven a mi fila, que aquí están los hombres". Los profesores con su mirada, ya era incómodo, me querían avergonzar frente a todos.