JC - Mujer Trans 

Acá en Vitarte, me subieron a una moto y me llevaron al río. Querían tener sexo conmigo pero yo les dije que no. Yo me cuido bastante hasta ahorita. Como no lo conocía no me dejaba. Yo agarré y me achoré, “concha de tu madre” le dije así. Yo pensaba que no lo iba a hacer. El chico me clavó un cuchillo de frente. Acá (en el pecho) dos veces. En ese entonces yo era flaquito y me dejaron tirado en el río. Vino un chico, yo ya estaba muriendo. Yo le pedí ayuda. La sangre salía bastante. El chico me cargó y me dijo “¿Qué has hecho?” “Nada, le dije, me querían hacer esto”. El chico me subió por una pendiente, me puso en una moto y me llevó hasta el seguro. Y de ahí en mi bolsillo el chico, para no tener problemas, me puso 10 soles y me dejó en el seguro. En el seguro no me querían atender “no, que tú no eres asegurado” y la gente comenzaba a pitear “oye, atiéndelo, se está muriendo, está desangrándose” y no querían, sacaron una ambulancia y me llevaron al hospital de Vitarte. Allá me sacaron a las 6 de la mañana. Estuve como una hora ahí desangrándome. Me llevaron al hospital de Vitarte, tampoco me querían atender. En Bravo Chico también igualito y tengo una diligencia hasta ahora en Bravo Chico, tengo una tomografía hasta ahorita que la tengo en mi casa. Porque de acá a un año me sacaron un vidrio grande. Eso fue hace 10 años más o menos. Ese vidrio lo he tenido como un año, un día me peleo y un chico me tira un puñete y se me sale como un hueso. Mi hermana, un día de bastante sol me dice “¿Qué tienes acá? ¿Es vidrio? Está brillando” lo abre más y era vidrio, era vidrio de carro así grueso y nunca me lo sacaron en Bravo Chico. Cuando regresé a la clínica me preguntaron, “¿Dónde te han operado? A ver enséñame tu tomografía pero acá en la tomografía se ve el objeto extraño que tú tienes adentro ¿por qué no te lo han sacado? Tú tienes que hacer una demanda porque esa es una negligencia”, pero yo no quería problemas. En un frasco pusieron el vidrio, no se, no lo querían... no se qué habrán hecho pero yo lo dejé. Pero acá en Bravo Chico no me querían atender en el hospital, me quedé hasta las 10 de la mañana, yo sentía que me ahogaba, mis pulmones se estaban llenando de sangre. “No te podemos hacer nada porque si te tocamos te puede reventar porque está en el corazón. “No hay especialista, me dijeron, de repente te tocan y se puede reventar tu corazón”. Me mandaron a Bravo Chico, de acá, me rebotaron tres veces. En Bravo Chico me dijeron que no te podemos operar, no se ve la herida, estás grave. Eso fue a las 6 de la mañana ¿Sabes a qué hora me operaron? Ya cuando estaba muerto ya. Lo que yo escuché, yo ya me ahogaba... vino un doctor, hasta ahora me acuerdo su nombre, el doctor Farfán, si no fuera por él te juro que me muero. Vino el doctor a las 11 de la noche a su turno, “¿qué tiene este paciente?”. “No, que le han metido cuchillo, no le quieren tocar porque se puede reventar y explota el corazón.... Pero no, se está muriendo”. Te juro que no podía respirar. El doctor agarró de frente me hizo un hueco acá, plum, me lo clavó y la botella de un litro de llenó de sangre. Recién sentí que podía respirar. Mis pulmones se habían llenado de sangre. Se llenó la botella, me puso otra botella. Sangre con liquido salía más y salía con la silicona que era blanca me acuerdo. Yo me puse mis senos cuando tenía 16 años creo, chibolito. El doctor me dice “¿Que tienes ahí? Te está saliendo como grumos”. Es silicona le dije porque el doctor se había asustado, pensó que era carne. Es silicona le dije nomás. Gracias a ese doctor, sigo vivo. Yo me acuerdo que el doctor ese bromeaba “ya, de una vez llévenlo a la morgue”. Te juro que yo lloraba. Yo no me quería morir, te juro que sentía que me moría. Yo le decía señorita “que me perdone mi mamá”, porque bastante sufría mi mamá, yo decía “que me perdone” y te juro que el doctor decía “hay que llevarlo a la morgue”. Pero cuando ya me curó el doctor ya sentí respiración, sentí alivio, tenía sueño, no había dormido nada pero no me quería dormir porque cuando me dormía te juro que sentía que me iba. No puede moverme por un bien tiempo, gracias a ese doctor sobreviví, nadie me quiso atender, ya han pasado 10 años y sigo teniendo las marcas de la botella en el pecho.