"Cuando era menor y cuando me iba a dormir, mi hermano mayor me levantaba la sábana y sentía tocamientos indebidos en mi cuerpo. "Es algo natural entre hermanos", me decía. Siempre intentaban besarme en la boca y me tocaba. Esto nunca se lo he contado a nadie, solamente a mi psicólogo. Ahora que me considero una persona trans y lo he asumido me cuesta y es una presión salir a la calle. Se burlan mucho. Sobre todo al pasar al costado de un grupo de hombres, yo siempre trato en lo posible de no escuchar, pero me miran y se rien. Algunas veces los he encarado pero de nada sirve. Siento que desde que me considero una mujer trans la gente no me respeta, no me aprecia, he sentido mucho rechazo de parte de muchas personas, pero en especial de clientes y de mis doctores. Esto me genera mucha tristeza".