A los 18 años, salí a comer con un conocido; estaba con vestido y conversaba con él de manera amable. Me embriagué y me violó; me defendí y le decía que no me gustaba y que era lesbiana. Entonces, me volvió a violentar diciendo que yo era así, porque no sabía lo bien que era hacerlo con un hombre. Cuando se estaba llevando a cabo el proceso judicial, la psicóloga me dijo que era mi culpa, porque me fui con vestido y eso significaba que quería algo con él.