Una noche alrededor de la una de la mañana, en las calles de Iquitos, mientras caminaba, me agarran entre dos hombres y me comenzaron a golpear, me tiraron al piso y me siguieron pegando. Yo solo atinaba a cubrirme la cara para que no me la desfiguren. Después de un rato de que estaban golpeándome, pude escaparme de ellos. Felizmente, me pude escapar...felizmente.